De Madrid a Berlín hay alrededor de 1.900 kilómetros en línea recta, una distancia respetable que solo se puede cubrir con una inversión de tiempo igualmente respetable. Para viajar en avión de una a otra capital necesitas invertir más o menos tres horas de vuelo. Eso ahora, claro. Si los esfuerzos de la NASA dan sus frutos y la industria aeronáutica sigue mostrándose interesada en lo que sería una de las grandes disrupciones del tráfico aéreo, puede que en el futuro lo que dura un vuelo de España a Alemania no te deje apenas margen para ver una película completa.
La clave: los vuelos supersónicos.
Lo de los aviones capaces de superar la velocidad del sonido no es ninguna novedad. En el terreno militar se usan desde hace bastante tiempo y los ingenieros trabajan ya en un campo que va incluso más allá, el de los vuelos hipersónicos. En el terreno comercial, centrado en el transporte de viajeros, tenemos también el recuerdo del mítico Concorde, que inauguró el primer servicio supersónico para pasajeros a comienzos de 1976 y acabó jubilándose en 2003 a causa de sus elevados costes y la sombra que dejó el accidente protagonizado por una de sus unidades tres años antes.
Más allá de los costes o la rentabilidad comercial del servicio, hasta ahora los vuelos supersónicos se han enfrentado sin embargo a un hándicap que lastra su expansión en el tráfico de pasajeros. Son tremendamente ruidosos. Mucho. Demasiado para sobrevolar áreas pobladas.
A por la caza de datos
Durante el vuelo las aeronaves generan una serie de ondas de choque que se fusionan en explosiones y arrastran esa ruidosa estela a lo largo de su trayectoria. Quizás parezca una cuestión menor, pero esos estampidos sónicos han supuesto una auténtica rémora a la hora de expandir los vuelos supersónicos comerciales sobre áreas pobladas en tierra. La NASA lo sabe y lleva ya tiempo trabajando para solucionarlo. Fruto de ese esfuerzo es la misión Quesst y su prototipo X-59, un avión de investigación fabricado con una tecnología que busca, precisamente, mitigar el boom sónico hasta reducirlo a poco más que “un golpe suave” para quienes observen la maniobra desde tierra.
“El X-59 de la NASA está destinado a validar y demostrar las herramientas y tecnologías de diseño que hacen posible crear un avión con una forma diferente que altera el comportamiento de las ondas de choque supersónicas”, explica Gautam Shah, del Centro de Investigación Langley de la agencia. La clave está en el comportamiento de las ondas de choque, que en vez de fusionarse se debilitan reduciendo el estruendo habitual en los vuelos supersónicos. Según precisan los responsables del proyecto, el efecto resulta "casi tan ruidosos como la puerta de un automóvil al cerrarse".
Si el Concorde arrojaba unos 105-110 decibelios de nivel percibido (PLdB) en tierra, el objetivo del nuevo avión diseñado por Lockheed Martin y respaldado por la NASA es de 75 PLdB.
La misión tiene un claro enfoque práctico que reconocen desde la propia agencia espacial o Lockheed Martin Skunk Works, compañía embarcada en el proyecto. Su objetivo es aportar datos que hagan posible los vuelos supersónicos sobre tierra y permitan en un futuro no muy lejano “reducir de forma drástica” los tiempos de viaje en Estados Unidos o cualquier otra parte del planeta.

¿Cómo?
Pues con vuelos de prueba sobre regiones pobladas que servirán para recabar datos que luego ayuden a los organismos reguladores a aprobar nuevas normativas. La idea —abunda Lockheed Martin— es contribuir a un marco que “permita los vuelos supersónicos comerciales silenciosos”.
No son planes abstractos o sin concretar y desde luego no parten de cero. La aeronave X-59 está ya avanzada y hace justo un año la NASA adelantaba su deseo de que 2022 fuese “fundamental” para el proyecto, con pruebas críticas en tierra e incluso un primer vuelo. Hace solo unos días la agencia espacial estadounidense daba nuevos detalles sobre los avances del X-59 y perfilaba todavía más ese calendario de trabajo, que contempla pasos cruciales ya para el próximo ejercicio.
En un comunicado en el que informa del ensamblaje del motor F414-GE-100 en la aeronave, la NASA concretaba cuáles son sus objetivos. “La instalación del motor es la culminación de años de diseño y planificación por parte de los equipos de aviación de la NASA, Lockheed Martin y General Electric”, señala Ray Castner, de la agencia. Al ensamblaje del motor, diseñado para propulsar al X-59 a velocidades de hasta Mach 1.4 y altitudes de alrededor de 15,2 kilómetros, le seguirán avances en la aeronave, pruebas en tierra y el primer vuelo. Para ese último paso, crucial, el organismo mira ya a 2023. A lo largo de los años siguientes se realizarán pruebas para obtener datos.

“El X-59 está diseñado para reducir el sonido de los estampidos sónicos a un silencioso ‘golpe’ sónico. Esto se demostrará cuando la NASA lo vuele sobre comunidades de los EEUU a partir de 2025 con el objetivo de proporcionar los datos necesarios para abrir el futuro a vuelos supersónicos comerciales sobre tierra, reduciendo en gran medida los tiempos de vuelo”, abunda la agencia.
A la primera operación de 2023 le seguirán un año y medio de pruebas para confirmar el rendimiento y seguridad de la nave. Luego, entre 2025 y hasta 2026, se prevén entre cuatro y seis pruebas comunitarias repartidas por el país para entregar los datos a los reguladores ya en 2027.
Imágenes: Lockheed Martin, NASA/Carla Thomas y Lockheed Martin
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quiksilver22
El problema de los vuelos supersónicos comerciales no es el ruido, es el gasto desorbitado de combustible. La resistencia al aire es exponencial con la velocidad. Un avión supersónico x 2 la velocidad del sonido gasta x4 el combustible de un avión similar subsonico. Y como están las cosas por llegar en la mitad del tiempo no merece quemar tal cantidad de queroseno y emitir co2 .
moreorless
pero que yo sepa solo sacan aviones comerciales boein y airbus. dudo mucho que esto llegue a ser realidad.
ademas esos dos andan mas ocupados en ver como hacer que viajemos de pie y meter 3000 personas en un avion.
imf017
No, no ha vuelto la era Concorde aún. Dejaos de títulos sensacionalistas.
Dicen que no se puede vender la piel del oso antes de matarlo.
sanamarcar
Siempre tuve la sensacion que este problema se podria solucionar con control y anular los choques supersonicos, por lo que veo los americanos lo han conseguido. Esto tb tiene utilidad nuclear. Los que hablan de consumo, por que no una propulsion nuclear? O con combustible sintético verde, sera algo mas caro pero mientras sea rentable y sostenible no le veo problema.
fernandogenerale
El x59 es solo un demostrador de tecnología dudo que a Boeing o Airbus le interese meterse en el mercado de los aviones supersónicos de pasajeros solo para transportar a 10 millonarios a la vez 🙄
Además sigue sin solucionar el problema del elevado consumo de combustible y costo de mantenimiento hora de vuelo
gotele2000
Casi todos los avances desde los 50 para adelante provienen de los malvados y capitalistas EEUU, eso es un hecho, con todos sus problemas nos están dando sopa con hondas al resto del planeta en cualquier campo. Los europeos nos hemos quedado en el s.XX, muchos africanos en la edad de piedra, los latinos en el s. XIX preindustrial y Asia en un formidable "copia y pega" de la tecnología occidental. Rusia ha vuelto a la época zarista directamente, mejor ni hablar.
Eflosten
75 decibelios sigue siendo demasiado alto. En un entorno urbano ruidoso, una ciudad mediana con trafico por el dia, seguro que no se nota. Pero por la noche o en entornos rurales o urbanos pequeños que suelen ser bastante tranquilos, un petardazo de 75 decibelios a poco trafico que les sobrevuele tiene que ser muy molesto.